Durante un período de dos años, intenté quedar embarazada sin éxito. Inicialmente, pasé un año intentando de forma natural, ya que todas las pruebas realizadas tanto a mi pareja como a mí indicaban que no existía ningún problema más allá de nuestra edad (38 años). Tras este año sin resultados, comenzamos un tratamiento de fecundación in vitro. Aunque el trato de los profesionales fue correcto y amable en todo momento, estábamos tan concentrados y confiados en el éxito de la medicina y la química que no consideramos otros aspectos igualmente importantes.
El desgaste emocional asociado con este proceso es considerable, afectando tanto a nivel individual como de pareja. Para la mujer, se generan emociones de desilusión y frustración, convirtiéndose en la mensajera de malas noticias cada mes. La llegada del período menstrual, que ya de por sí es incómoda, se torna dramática y afecta también a la pareja, provocando ansiedad y miedo.
En el ámbito de la relación de pareja, la situación genera un gran desgaste debido a la frustración y a que las relaciones íntimas se vuelven programadas, perdiendo espontaneidad y tornándose más una obligación que un placer. No se es consciente de cómo este ciclo afecto a los individuos y a la pareja hasta que alguien te ofrece una perspectiva diferente, sacándote del bucle de tratamientos médicos y químicos. Esta perspectiva es precisamente lo que nos ha proporcionado Isabel.
Fue casi al final del tratamiento, el cual lamentablemente no tuvo éxito, cuando comencé a tener sesiones con Isabel. Su intervención me enseñó la importancia de considerar todos los factores y lograr un equilibrio integral para alcanzar nuestros objetivos. Lo que más destacaría de la experiencia con Isabel es la sensación de ser tratados como casos únicos, con un enfoque individualizado y personalizado. Isabel analiza en profundidad tu vida y hábitos, explicando cómo estos influyen tanto física como emocionalmente. Su enfoque resalta la importancia de abordar todos los aspectos de manera equilibrada para alcanzar el éxito. Este equilibrio no solo te ayuda a mejorar físicamente, sino también a desarrollar hábitos más saludables. En el momento de escribir este testimonio, me quedan unas 5 semanas para ver la cara de mi hija, todo gracias a Isabel.
Buenas noches Isabel!!
Comenzamos la aventura juntas el pasado mes de marzo, y todo porque haciendo un breve repaso por IG me apareció tu vídeo, uno entre más de cien vídeos diarios y, sin embargo, tu rostro y tu mensaje me transmitió confianza.
Confianza suficiente para contactar contigo y aprender que el proceso de búsqueda de un bebé comienza por aprender a conocerse a una misma, a saber priorizar y a entender que podemos mejorar todo lo que está de nuestra mano, como son los hábitos, el estrés, la alimentación, el saber decir que NO y aprender a poner límites pero también un proceso enriquecedor para controlar la frustración, los bloqueos que ni siquiera había permitido que saliesen a la luz y los miedos más profundos.
En definitiva aprender a querer ser mejor persona y a generar nuevos hábitos y resetear una mente cansada tras un proceso muy frustrante de FIV permitiendo no solo cambiar de actitud sino mejorar los resultados médicos.
Tu visión holística y sobre todo tu humanidad y sensatez merecen que muchas mujeres en una situación similar puedan contar contigo como profesional.
El desgaste emocional asociado con este proceso es considerable, afectando tanto a nivel individual como de pareja. Para la mujer, se generan emociones de desilusión y frustración, convirtiéndose en la mensajera de malas noticias cada mes. La llegada del período menstrual, que ya de por sí es incómoda, se torna dramática y afecta también a la pareja, provocando ansiedad y miedo.
Durante un período de dos años, intenté quedar embarazada sin éxito. Inicialmente, pasé un año intentando de forma natural, ya que todas las pruebas realizadas tanto a mi pareja como a mí indicaban que no existía ningún problema más allá de nuestra edad (38 años). Tras este año sin resultados, comenzamos un tratamiento de fecundación in vitro. Aunque el trato de los profesionales fue correcto y amable en todo momento, estábamos tan concentrados y confiados en el éxito de la medicina y la química que no consideramos otros aspectos igualmente importantes.
El desgaste emocional asociado con este proceso es considerable, afectando tanto a nivel individual como de pareja. Para la mujer, se generan emociones de desilusión y frustración, convirtiéndose en la mensajera de malas noticias cada mes. La llegada del período menstrual, que ya de por sí es incómoda, se torna dramática y afecta también a la pareja, provocando ansiedad y miedo.
En el ámbito de la relación de pareja, la situación genera un gran desgaste debido a la frustración y a que las relaciones íntimas se vuelven programadas, perdiendo espontaneidad y tornándose más una obligación que un placer. No se es consciente de cómo este ciclo afecto a los individuos y a la pareja hasta que alguien te ofrece una perspectiva diferente, sacándote del bucle de tratamientos médicos y químicos. Esta perspectiva es precisamente lo que nos ha proporcionado Isabel.
Fue casi al final del tratamiento, el cual lamentablemente no tuvo éxito, cuando comencé a tener sesiones con Isabel. Su intervención me enseñó la importancia de considerar todos los factores y lograr un equilibrio integral para alcanzar nuestros objetivos. Lo que más destacaría de la experiencia con Isabel es la sensación de ser tratados como casos únicos, con un enfoque individualizado y personalizado. Isabel analiza en profundidad tu vida y hábitos, explicando cómo estos influyen tanto física como emocionalmente. Su enfoque resalta la importancia de abordar todos los aspectos de manera equilibrada para alcanzar el éxito. Este equilibrio no solo te ayuda a mejorar físicamente, sino también a desarrollar hábitos más saludables. En el momento de escribir este testimonio, me quedan unas 5 semanas para ver la cara de mi hija, todo gracias a Isabel.